viernes, 11 de noviembre de 2011

El comienzo

¿Quién pensaría que una mujer con hipoacusia bilateral severa quisiera ser actriz? ¡Nadie!
Pero, yo sí lo creo así. Y estoy convencida profundamente en mi capacidad de lograrlo, aunque deba esforzarme el doble porque para mí el Teatro, es decir, el Señor Teatro, es alguien que se cruzó en mi camino para que me dejara llevar por él siempre. Siento que soy una elegida. Llegué al teatro por mi cesantía de periodista con un taller inicial muy básico. Y de ahí no lo solté más.
Nunca le he tenido miedo a los desafíos, al contrario, me gustan y me dejo llevar por ellos. Y sobre todo, en la dificultad infinita de actuar y estar siempre alerta. Mi meta como actriz es la verdad. Estos años de experiencia me comprueban que la verdad es lo más difícil de lograr en escena. Quizás por eso, hacer que la "mentira" en escena surja verdadera, es un desafío. Trato de no actuar, de no ser como la actuación de la vieja escuela. Me gusta más vivir. Y por eso, trato de ponerle empeño en que cada vez que haga una repetición de alguna escena, mentalizarme en que la voy a estar haciendo por primera vez. La voy a estar viviendo por primera vez.

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